TANIT, LA GUARDIANA DEL MAR
Cuenta la leyenda que hace siglos, cuando los primeros navegantes fenicios llegaron a Ibiza, sintieron algo especial en la isla. No era sólo su belleza salvaje ni sus aguas cristalinas, sino una energía antigua que los envolvía. Supieron entonces que no estaban solos: una diosa vigilaba la isla, una diosa que protegía la vida y el mar.
Esa diosa era Tanit, señora de la fertilidad, la luna y los océanos. La consideraban la madre de Ibiza, la protectora de los viajeros y la fuerza invisible que mantenía el equilibrio entre la tierra y el mar.
La promesa de Tanit
Según la tradición, Tanit descendió una noche sobre el islote de Es Vedrá y prometió que Ibiza siempre sería un refugio para quienes respetaran sus aguas y su naturaleza. Para sellar su promesa, extendió su mano sobre el mar y de su palma surgió la Posidonia Oceánica, una planta submarina mágica que desde entonces protege las aguas de la isla, filtrándolas hasta hacerlas las más puras del Mediterráneo.
Los antiguos habitantes de Ibiza, conocedores de este regalo divino, aprendieron a convivir con la naturaleza, entendiendo que todo lo que la isla les ofrecía debía ser respetado: desde el vuelo del halcón de Eleonora hasta la danza de las sargantanas entre las rocas.
Los viajeros de Tanit
Hoy, siglos después, la promesa de Tanit sigue viva. Y quienes rodean Ibiza en kayak se convierten en viajeros de la diosa, explorando la isla como lo hicieron los antiguos navegantes. Siguen las rutas que dibujó el mar, descansan en las calas que ella bendijo y se sumergen en aguas que aún conservan su esencia.
Por eso, Vuelta Ibiza Kayak lleva a Tanit como emblema. Porque cada travesía no es sólo una aventura, sino una manera de honrar a la diosa y su legado: el respeto por el mar, la naturaleza y la historia de esta isla única.
Cuando paleamos por las aguas de Ibiza, no sólo nos movemos entre olas… también nos deslizamos sobre la historia, bajo la mirada atenta de Tanit.